jueves, 21 de mayo de 2020

POEMAS DEL LECTOR



ME FUI A VIVIR CON LAS LETRAS
Fabián Aguirre
Me fui a vivir con las letras.
Me recibieron bien, me trataron bien
y con ellas, me quede a vivir.
Me enseñaron a escribir.
Me enseñaron a pensar.
Me enseñaron a decir.
Me enseñaron a crear.
Me enseñaron a ser.
Y me enseñaron...
Con ellas aprendí a esquivar a la locura,
y a entregarme a la vida...

   LA FUERZA QUE ACOMPAÑA
        Viviana Marcela Larzabal
Me sumerjo en tu vuelo creativo
me acompañan imágenes extrañas,
cuanta magia devorada en la lactancia
cuanta fuerza que desgarra y me engaña.
La palabra se apodera de la imagen
y la imagen se confunde con la hazaña,
habilidad que transmuta la mirada
y trasforma con los otros todo o nada.
Cuanta vida recorrida en un instante
cuantos cuentos que contaste sin contarlos.
En la historia mas precisa y mas genuina
que vislumbra lo aprendido y recorrido.
El espejo me devuelve sin pretexto
el mensaje transmitido a rojo fuego,
el amor, la vergüenza, y la fragancia,
el cariño, soledad y tensa calma.
todas juntas conviven sin saberlo
todas juntas atraviesan y acompañan.
Pero el mayor de los logros adquiridos
no es haber aprendido o conocido,
sino haber descubierto en suelo inerte
que solo se transforma transformando
después de atravesar tanta distancia.
 
¿ES NORMAL QUE SUCEDAN
             ESTAS COSAS?
            Gaspar Jover Polo
En un momento de ruina total
y general,
cuando apenas queda alguna cosa en pie
cuando la calle reluce apenas transitada,
surge lo inesperado, está presente,
se mueve, se relaciona, interactúa,
sin rótulo en la frente se avecina,
como un buen manantial se precipita.
Un punto en que fijarnos
entre la nada insustancial y mate
al agarrar el carrito de la compra.
Una raya de luz por la rendija
que avanza sin clamar en el desierto
de la urbe arrasada por la peste.
Es delgada, normal, morena,
no muy alta,
con ágil pie y con pecho de corista.
Por el pasillo del supermercado
me adelanta,
y ya cerca de la caja registradora,
conversa con normalidad con la cajera,
luego, ya está en la calle con su bolsa.
Ya fuera y con la bolsa llena,
empieza a caminar la cuesta arriba
con paso vivo y como si tuviera prisa,
como si se dirigiera hacia su casa.

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