jueves, 5 de agosto de 2010

JUAN CARLOS DE ROSA


EL HUERFANITO

Sarita se encarga de cuidarme desde que murió mamá, hace seis meses.
Sarita es buena. No sé si verdaderamente me quiere, pero lo aparenta.
Sarita me cambia los pañales, me baña, me da de comer el puré de batata bien caliente, como a mi me gusta.
Pero yo sigo extrañando mucho a mi mamá. Sin ella me siento desamparado.
Papá murió en un accidente apenas yo nací. Mamá para mí era todo. Extraño sus caricias, sus besos, su sonrisa. Por eso lloro mucho, y me da rabia que Etelvina, la enfermera, se enoje y me diga: "Miren a este viejo idiota que se pasa el día entero lloriqueando por su mamita".

4 comentarios:

Sonia Cautiva dijo...

El Huerfanito. Precioso, cortito, pequeñito, tiernito. Todo en diminutivo, menos hermoso final imprevisto y "doloroso".
Gracias por esta perla.
Sonia

natalia_sara_48@hotmail.com dijo...

Volvía leer la nota, en verdad. Al principio pensé que se trataba de un niño!!, es que al hacernos mas viejitos se necesita el cariño, abrazo, más que la atención física. Es el complemento fundamental, el amor que pueda recibir ese abuelo para aliviar la carga de angustia y soledad.

Nolo dijo...

Gracias. Esta vez sorprendido con una mezcla de angustia y admiración. Es fuerte. Otras de tus entregas me deleitaron y fueron más digeribles. Deseo me sigas movilizando y te seguiré agradeciendo. Nolo

7 Plumas dijo...

Tan cierto como que cuando nos hacemos viejos nos volvemos como niños.