miércoles, 4 de marzo de 2009

CORA STÁBILE


MI MOCHILA Y YO


Mientras iba caminando juntaba más bronca a cada paso… no lo podía evitar, nunca toleré las injusticias y estaba absolutamente fuera de lugar la actitud de Osvaldo al volver aquella mañana de la caminata habitual, yo estaba realmente cansada, me dolían las piernas, había mucha humedad y eso provocaba que mi físico se resintiera, se lo dije pero él pareció no escucharme o… ¿acaso me lo estaba haciendo a propósito? esa sonrisita socarrona no me gustaba nada, yo no mentía… pero él no me creía.
No fue la primera vez que pasaba eso, pero lo peor era cuando había otras personas presentes ¿qué quería demostrar ?
Ese machismo que afloraba a veces me sacaba de quicio, evidentemente necesitaba hacer notar que él era la parte fuerte de la pareja, trataba de sostener el "modelo" que había diseñado.
Fueron demasiados tres días de vacaciones, bastaron para colocar cada cosa en su lugar, esa misma tarde mientras él dormía plácidamente la siesta, armé mi mochila y regresé sin darle ninguna explicación.

1 comentario:

argentina dijo...

Es un cuento el de Cors que por lo sencillo pareciera carecer de enjundia, sin embargo, por debajo de lo que dice, hay todo un texto que el lector debe ir elaborando para tener en claro el conflicto del personaje. Conozco a Cora, una amiga de Boedo, y la felicito por el trabajo. Juan Nuñez