sábado, 22 de febrero de 2020

Carolina Rossini


Las  comadronas  
Carolina Rossini

Al amanecer salían del conventillo donde vivían, hacia sus tareas. Sus ropas limpias pero gastadas por el uso. Las manos callosas, las caras curtidas por el sol del verano y el frío y viento del invierno. Eran inmigrantes y a pesar de sus penurias cantaban, todos mientras caminaban. Se iban separando cada uno para su lugar de trabajo. Todos peones  sin contratos firmados.
Las mujeres antes de empezar con la limpieza, se ponían a chismorrear en el patio, siempre había alguna de contar sobre ella. Hoy les tocaba a las del fondo. Ahora dormían, trabajaban de noche, salían muy pintadas, zapatos muy altos y vestidos que mostraban más que lo que cubrían, el pelo pintado con tinturas baratas que ellas mismas coloreaban.
Las mujeres parloteaban sobre ellas, mal.
La noche anterior había ingresado una muchacha joven, rubia, de ojos azules y rasgos sajones dificultades para hablar el español. Se acercó al grupo con una tímida sonrisa. Oyó el tema que no entendía muy bien porque hablaban así de esas mujeres; preguntó en su forma de decir porque chismorreaban así de ellas.
Ay….rubia, no te diste cuenta que son putas?
Recordó de pronto a su madre que con  sacrificio había trabajado también por las noches para que su hija Elisabeth pudiera estudiar y tener un trabajo digno, ella cantaba en cabaret y así viajar a  América.
Las mujeres tipes trabajan, les gritó. No tuvieron la oportunidad de uds. que tienen maridos, y vos que sos que las defendés, soy mujer como ellas.
En ese mismo momento, la agarraron entre todas, la tiraron al piso y comenzaron a darle un paliza, así como así .Le tiraban del pelo y la pateaban, ella gritaba, lloraba y se defendía como podía.
Por la zona de los conventillos, solía andar un policía; los chicos que jugaban en el patio salieron corriendo a llamarlo, menos Adriancito que era autista y estaba en su mundo.
El policía se las llevó, a las conventilleras y a la sajona Y hasta que no fueron los  maridos a buscarlas no volvieron. a la sajona fue a buscarla un agente , ella estaba encubierta en busca de droga en esos barrios.
Mientras tanto el chiquilin (Adriancito)jugaba en el patio como si nada hubiera pasado. Era ya la noche.

No hay comentarios: