domingo, 7 de junio de 2009

SERGIO H. SPINELLI


ARENA Y OLVIDO

En el fin de Septiembre,
el deshielo en la montaña,
y en lo alto el viejo sol,
que de luz la tierra baña.

Con el agua los recuerdos,
la triste muchacha de la playa,
oh!, mar vasto y calmo,
comprenda cuando ella calla.

La sola golondrina,
que vuelo incierto emprende,
a nuevos lugares, islas nuevas,
un faro que en una playa se enciende.

Una esperanza,
en su alma joven,
mar haz furiosa ola,
que a sus pies mojen.

Sus lágrimas la arena,
terminen las golondrinas el vuelo eterno,
la triste muchacha abandona,
la playa que se cubrirá de nieve en invierno.



EL RIO

La vista de un río caudaloso,
que corre moviendo las piedras,
que en el cercano fondo,
nuestros ojos pueden ver.

Allá a lo alto el viejo y gordo sol,
reseca los árboles y evapora las lágrimas que caen
desde algún sueño anhelado.

Que mas hay después de ayer,
mas no volver por donde se ha pisado,
si caer al abismo fue una opción,
y cruzar a nado el río es una amenaza,
mas la pregunta es quien traza,
el puente que nos lleve a la otra orilla.

Si las piedras del fondo del río,
no son mas que lágrimas petrificadas,
que alguien lloró por nosotros,
o nosotros mismos frente al espejo.

Hemos de no pisar el fondo,
para clavarnos con lamentos o frustraciones,
mas si buscar el faro

en la lejanía que lleve a un puerto seguro.




ESCONDITE

El sol filtra entre los árboles,
y llama a los niños correr,
sobre aquel parque abandonado,
de la gran ciudad,
que es testigo de aquel,
tango silbado,
por el hombre ya viejo,
que esta allí,
en la casita de los papeles,
que arrumbados juntan polvo.

Cuando el día concluye,
los pequeños vuelven al hogar,
con barriga llena y pies cansados,
de carreras y escondites.
El murciélago de la historieta,
que el niño eligió esa noche,
atrapado en papel está.

Aquí y allá corren los niños,
en sus casas tirando papeles,
de los caramelos que han comido,
e interpretando el papel protagónico,
del héroe de su historieta favorita.

La violencia se esconde,
entre las hojas del periódico,
que el viejo tiene en su casita azul,
donde los niños van a comprar su revista,
del hombre murciélago.
Y la felicidad de ellos se descubre,
como el dulce, cuando el papel es quitado,
de la ficción e interpretado,
degustado y saboreado,
como la dulce victoria de sus héroes favoritos.

Y el hombre viejo,
que en su casa,
mira en la televisión,
las noticias,
que mañana venderá en papel,
está cansado de los años que pasan,
quiere empezar a correr al tiempo,
burlar al destino,
antes de que la tumba sea

su eterno escondite.

2 comentarios:

Mercedes Sáenz dijo...

Dejo acá el comentario. Excelente material. Felicitaciones. Leyendo despacio porque además de encontrarme agradablemente con voces conocidas, he leído por primera vez otras muy buenas. Cordialmente, Mercedes Sáenz

Anónimo dijo...

Hola a todos los lectores de redes de papel. Espero que les gusten mis poesias.

Sergio Hugo Spinelli

sergiohspinelli@hotmail.com