jueves, 11 de febrero de 2010

MARÍA LAURA GARCÍA DEL CASTAÑO


TRAERTE EL CORAZÓN, QUITAR LA PIEDRA

Suena imposible
entrar en tu corazón con una vela encendida;
fotografiar el nombre en la mano incendiada;
devolver el día recorrido por mis pasos.

Es más fácil
oír llegar el rostro de mis anteriores vidas;
recorrer la casa de lo no permitido;
tejer una llave para abrir la piedra.

Pero tienes el silencio del que escupe un adentro;
y no puedo entrar en él

pese a haber tejido la llave,
pese a haber transitado la casa de lo no permitido.

Pese a la foto de la mano encendida,
al nombre tatuado recorrido por mis pasos,
a la sangre subterránea alzada en el tatuaje;
tras violentar la casa con la llave precisa,
y quitar la piedra con la mano que quemada.




EL ANSIA

Atreverse a mirar lo resistido,
este flagelo sin fin con quien se ama,
(a quien no se habla ni se ve pero se ama)
cuando las palabras se interrumpen
en sus espadas o vacíos, y vacían,
ha sido como instruir a la muerte a salir del camino,
(Aunque vuelva con otro gesto de payasa marchita
a tocarnos el ánimo),
Este tocarse el ánimo
para encontrar tus ojos, arriba,
ha sido como ayudar al ahogado a morir de sed
al fondo del río.
Sale de la boca a caminar lo que anida,
un nido de silbidos que acaricia el ahogado
o la mano de los estremecimientos que llega
hasta el ansia
sobre la cual besar envenenándose,
mientras enmudece el nido,
las espadas o vacíos hablan
del flagelo resistido
entre los que sin verse
ni hablarsese aman.



I


Convertir una mano que cae
en alguien que se hunde.
Convertir la mano hundida
en guante, en pozo, en saco marchito
y de alguna forma morir.

Pero una vez luz,
una vez caída,
una vez muerte;
Dónde remontar el abismo?
Dónde retomar el hacia donde iba?
Cómo retornar la mano ya pozo,
ya marchita



II

No te sientes en la silla
Donde el poema desarmó sus pasos, volcó sus pedazos.

Escribe de pie,
tanto como él desordena la calma, o arma
sus valijas con los escombros que ve debajo de tus muebles,
lenguaje de la música que bebe restando.


III

¿Quién volvió del olvido con las manos vacías?,

O acaso se trajo entre las ropas ese único recuerdo
que no prende fuego.

1 comentario:

Sociedad de Escritores de San Martín dijo...

María Laura, me ha parecido muy bueno tu primer poema y, en general toda la revista.Me gustaría tener tu dirección electrónica. Te envío la dirección de la Sociedad de Escritores de San Martín:
sesam_literatura2@hotmail.com
Así te envío gratuitamente la revista de la SESAM.
Isabel Llorca Bosco
Secretaria de la REVISTA SESAM