martes, 17 de marzo de 2015

Juana Schuster



Recuerdo a Juan Ramón  
Juana Schuster

¿Viste platero? la simetría de los pinos en el centro del villorrio. Obsérvala bien. Parece que la mano de dios los ubicó de esa manera. Fíjate. Los más jóvenes están adelante. Tus ojazos curiosos me miran y entienden. Porque tú, borrico
mío, comprendes todo aquello que digo.
Avancemos un trecho más. ¡Qué bien luces con la cinta que até a tu cuello!
Ya sé. Quieres otra manzana.
Tengo el bolso lleno. Cuando emites ese ronroneo, es porque pides fruta,.una pera madura, un durazno jugoso como los de la quinta de don Fermín.¡ mira lo goloso que eres!
Te daré una roja ni bien lleguemos a esa laguna. ¡Ah! ¡Ese embalse con los patos!
No, es imposible llevarnos uno a tu establo. Necesitan estar en su ambiente. Además, ¿qué haría yo con un burro y un pato?
Debería aprender el idioma de ellos.
Ya se percibe la franja azulada. Unos metros más y llegaremos. ¡mira platero! las niñitas del pueblo juegan en la orilla. Es grato verlas. Chapotean, gritan, cantan, sus voces se mezclan con la suave brisa invitada a la cañada.
Toma, aquí tienes tu merecida manzana.
Mientras platero le clava los blancos dientes, y la gratitud se refleja en su mirada, me pregunto qué sería de mí, sin él; qué sería de este borriquillo sin mí.

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