jueves, 20 de marzo de 2014

CARLOS MARGIOTTA



Palabras  guardadas   Carlos Margiotta

Los escritores son libres frente al papel, en ese lugar pueden transformar la realidad en ficción y la ficción en la realidad de sus deseos. 
Escribir es poner el mundo entre paréntesis, y uno queda afuera del mundo, sin hambre, sin sed, sin necesidades. Sólo existe una compulsión de palabras que brotan
para ser elegidas. 
No escribo para comunicarme, ni para contribuir a la cultura nacional,
tampoco quiero trascender ni ser reconocido. No busco el éxito, ni dar
testimonio de una época, menos pretendo asumir un compromiso social mediante la literatura, ni hacerme rico. No me importa si lo que escribo es bueno ni malo,
sólo escribo porque me gusta. 
El escritor se mueve en una incertidumbre que le agota los nervios hasta que se
encuentra con las palabras adecuadas que lo albergaran, sólo esas palabras
y ninguna otras. 
Si no podemos escribir sobre el amor sin haber amado, ni sobre el odio sin haber odiado, ni sobre la muerte sin haber muerto,
entonces podemos imaginarlo. 
Todo ha sido escrito pero no abandono la tarea de escribir, porque nada ha sido dicho,
y me pongo a escribirlo. 
Siempre escribimos sobre el mismo tema y contamos lo mismo de
diferentes maneras en una eterna reiteración.
Cuando sentimos que las palabras nos cansan o nos aburren,
lo mejor es dejarlas, ya volverán a nacer. 
Las palabras aparecen en un lugar sagrado que existe entre el cuerpo y el alma, por eso no escribimos sólo con el intelecto ni sólo con el corazón, escribimos con las entrañas. 
A veces sabemos por donde empezar un relato, o por donde terminarlo, otras veces
tenemos frases sueltas alrededor de las cuales construimos una historia.
Escritor, no hay palabras se hace palabra al andar. 
Hay palabras mudas que nunca fueron dichas, son aquellas que viven en el revés del
lenguaje siendo todavía cosas. 
Hay palabras que nos marcaron con un trazo la piel, son los trazos a los que siempre
volvemos buscando nuestras huellas. 
Las palabras dicen y callan, muestran y ocultan, curan y enferman, son contenido y
continente, son una y ambas. 
Hay palabras mujer, redondas, plenas, cálidas, tiernas, amorosas, lindas, sensibles,
consuelo, acariciadoras son palabras parecidas a madre.
Hay palabras guardadas, son palabras con miedo, ese miedo universal que tenemos cuando te dicen si.




1 comentario:

Anahi García dijo...

Las palabras dicen y callan, muestran y ocultan, curan y enferman, son contenido y
continente, son una y ambas. Es imposible no sentirse identificado. Poesía pura y dura... Bellísimo!!!